- Los Misioneros del Espíritu Santo elaboraban miel solo para su consumo; hoy la venden en Estados Unidos
- Parte de las ganancias se destinan a apoyar a sacerdotes en retiro y a seminaristas
- Actualmente Miel de la Cruz elabora 22 productos, desde distintas variedades de miel, hasta granola, mermelada de higo y artículos de belleza
Durante años, la congregación se dedicó a la apicultura para consumo propio; sin embargo, gracias a la iniciativa del padre Jorge Ávila Plascencia, conocido como el Padre Buki, surgió la idea de compartir estos productos con la comunidad y llevarlos más allá.
Carlos Padilla, gerente de Miel de la Cruz, explica que fue entre 2015 y 2016 cuando el proyecto tomó forma. Al inicio, la miel se vendía entre amigos y conocidos, pero su calidad comenzó a destacar, lo que impulsó un crecimiento constante y nuevas oportunidades.
En este proceso, el acompañamiento de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae) ha sido clave, al brindar herramientas y equipo que han permitido mejorar sus procesos sin perder la esencia artesanal que distingue a la marca.
Hoy, Miel de la Cruz ofrece cerca de 22 productos, que van desde distintas variedades de miel hasta granola, mermelada de higo y artículos de belleza elaborados a base de este noble ingrediente, todos con el mismo cuidado y dedicación con los que inició el proyecto.
Gracias a su calidad, la marca ha cruzado fronteras. Actualmente, sus productos llegan al mercado de Estados Unidos. “La miel se envía a McAllen y de ahí se distribuye a ciudades como Los Ángeles, Chicago y distintos puntos de Texas”, detalla Carlos Padilla.
Más allá de su crecimiento comercial, Miel de la Cruz mantiene un profundo compromiso social. Parte de sus ganancias se destinan al sostenimiento de la Casa San José, un asilo que brinda atención a sacerdotes en retiro.
“También apoyamos a la Casa del Postulantado, donde se forman los futuros sacerdotes. Es un negocio, sí, pero no dejamos de lado nuestra vocación de servicio, que siempre ha sido la visión del Padre Buki”, destacó.
Miel de la Cruz es mucho más que una marca: es un ejemplo de cómo el trabajo con propósito puede generar un impacto positivo, no solo para quienes consumen sus productos, sino también para quienes más lo necesitan.
Para mayores informes sobre los programas de apoyo a productores apícolas, comunicarse a la Sedrae al teléfono 449 910 26 07, de lunes a viernes, de 8:00 a 15:30 horas.
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