A sus 95 años, Raquelito es la beneficiaria de mayor edad de esta estancia y también un ejemplo de que las ganas de convivir, aprender y disfrutar de la vida no tienen fecha de caducidad.
Hace aproximadamente dos años, decidió comenzar esta aventura. No buscaba grandes cosas ni necesitaba una ocasión especial: quería convivir con otras personas, compartir conversaciones y disfrutar de la compañía de quienes, como ella, saben que los pequeños momentos pueden convertirse en los recuerdos más bonitos.
Y así, poco a poco, la estancia se volvió parte de su rutina y de su historia. De lunes a viernes, Raquelito disfruta sus mañanas en la estancia, donde desayuna a las 10:30 a. m., participa en actividades como manualidades y dibujo, convive con otras personas y recibe alimentos nutritivos y calientes. Un espacio para mantenerse activa, hacer amistades y encontrar nuevos motivos para sonreír, porque nunca es tarde para disfrutar la vida.
Su historia nos recuerda algo que a veces olvidamos: las personas adultas mayores no solo necesitan cuidados, también merecen espacios para convivir, sentirse escuchadas, mantenerse activas y disfrutar cada etapa de la vida con dignidad y alegría.
Hoy, a sus 95 años, Raquelito nos demuestra que nunca es tarde para hacer nuevas amistades, salir de la rutina y descubrir que todavía hay muchas razones para disfrutar cada día.
Si tienes un familiar adulto mayor o eres una persona interesada en conocer estos espacios, acércate al Instituto Aguascalentense de las Personas Adultas Mayores (IAPAM), en sus estancias se promueve la convivencia, se realizan actividades recreativas y se brinda alimentación nutritiva y caliente, en un entorno pensado para favorecer el desarrollo de las personas mayores. Visítanos en Álvaro Obregón #231, Zona Centro, o comunícate al 449 735 05 75 para obtener más información.

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