Como parte de esta estrategia, se realizan labores de limpieza y retiro de objetos que acumulan agua, nebulización y control larvario para reducir la presencia del mosquito y limitar su propagación.
La colaboración de la ciudadanía es fundamental. Para evitar que el mosquito se reproduzca, se recomienda eliminar recipientes que acumulen agua, mantener limpios patios y azoteas, y tapar los depósitos de agua. También es importante utilizar repelente, vestir ropa que cubra brazos y piernas y colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
El ISSEA invita a las familias a incorporar estas medidas a su rutina diaria y contribuir así a reducir el riesgo de contagio.
Ante síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o en los huesos, o la aparición de manchas o sarpullido en la piel, se recomienda acudir a la unidad de salud más cercana y evitar la automedicación.

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