Con aguja, hilo y bastidor, Nivardo transforma escenas taurinas, elementos arquitectónicos y figuras de la cultura mexicana en piezas que sorprenden por sus detalles y texturas. Sin embargo, detrás de cada puntada también hay una historia personal: el recuerdo de su madre y sus hermanas, cuya creatividad y dedicación despertaron en él el aprecio por el trabajo hecho a mano.
Desde su primera obra, La Catrina Garbancera, realizada en 2018, hasta la exposición Puntos en el Ruedo, integrada por 17 piezas en 2024, el artista ha demostrado que el bordado puede ir más allá de lo ornamental y convertirse en un lenguaje para preservar la memoria, reinterpretar las tradiciones y abrir espacios de diálogo.
Así, entre puntadas que guardan recuerdos y telas que cobran vida, Jesús María celebra sus 325 años reconociendo el talento de quienes mantienen vivas sus raíces y demuestran que, a veces, las historias más entrañables no se escriben con tinta, sino con hilo y corazón.

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