Por Jorge Izquierdo Bustamante.
En verdad, deseo que la presencia de los y las candidatos panistas en la
Diócesis, haya obedecido a un oportunismo electorero y no a una condición de
exacerbado fundamentalismo, que mucho me preocuparía por el bien de la Tierra
de la Gente Buena.
Cuando el actual proceso
electoral que se vive en Aguascalientes, parecía ser una reedición de lo que
han sido las más recientes elecciones, ya sean estas federales o locales, es
decir donde prevalecen las descalificaciones, las diatribas, las acusaciones y
todo eso a lo que lamentablemente se ha acostumbrado la ciudadanía
aguascalentense; los candidatos panistas a diputados locales, nos han dado una
muestra de que aún tenemos capacidad de asombro.
Y es que dentro de sus
actividades de la semana pasada, acudieron a un encuentro con la Comunidad de
pastores y fieles laicos de la Iglesia Católica de la Diócesis de
Aguascalientes y de la Universidad
Pontificia de México, para presentar su plataforma legislativa que impulsarán
en la próxima legislatura del H. Congreso del Estado. Lo cual podría no llamar
la atención, si no fuera porque es un acto que seguramente no reproducirán con
el resto de las creencias religiosas que existen en Aguascalientes, y lo cual
demuestra, que aún existen muchos y muchas que no son capaces de entender el
tiempo y la realidad en este siglo XXI, y que con sus actitudes denotan que
quedaron encapsulados en los esquemas decimonónicos que tanto añoran.
En momentos en que el mundo
está siendo testigo, y testigo mudo para vergüenza de todos y todas, de lo que
fundamentalismos como los que representan el Ejército Islámico, Donald Trump, y
los movimientos neofascistas en países de Europa; que tienen como
características primordiales: ser sectarios, racistas, violentos, y todas esas
pandemias que la comunidad internacional no ha sido capaz de erradicar. Y donde
la sinrazón se manifiesta en una idea absolutamente irracional que se sustenta
en un maniqueísmo atroz, hay quien en aras de un oportunismo electoral son
capaces de soslayar la esencia de la laicidad que entraña el propósito de
fortalecer la libertad religiosa y de pensamiento, así como el reconocimiento
de la pluralidad, la tolerancia y la inclusión ciudadana, es decir el “ejercicio
pleno” de la democracia, y que soportados en los indicadores de que la
población en Aguascalientes es mayoritariamente católica, utilizan esta
situación para tratar de llevar “agua a su molino”.
Estos candidatos y candidatas
han aprovechado la imprecisión por falta de los mandatos constitucionales,
tanto a nivel federal como local se han llevado a cabo acciones de gobierno que
parecieran ser de promoción y divulgación religiosa, cuando debe ser lo
contrario. Como un claro ejemplo de ello, es que durante la visita que el Papa
Francisco I realizó a nuestro país, las páginas electrónicas de la Presidencia
de la República y de varias secretarías de Estado suprimieron el Escudo
Nacional y la identidad institucional del gobierno de México, y fueron
sustituidas por la imagen del Papa y la Catedral, símbolos de la iglesia
católica, transgrediendo la laicidad del Estado.
Llama
poderosamente la atención que en estos días en que los ex presidentes de la
República, de extracción panista Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón, han
salido a confrontar al virtual candidato republicano a la presidencia de los
Estados Unidos de América Donald Trump, al cual han llamado de innumerables
formas, pero al que ambos llaman intolerante, y al cual equiparan con Adolfo
Hitler; sus compañeros de partido en Aguascalientes llevan a cabo un evento de
campaña, eminentemente sectario.
Sería muy
interesante preguntarle al candidato panista a la gubernatura del Estado,
Martín Orozco Sandoval, quien en el debate realizado apenas este miércoles
pasado, señaló que de llegar a ganar la elección, formará un gabinete donde la
mitad de los o las miembros serán de la sociedad civil, o sea sin militancia
partidista, si el requisito sine qua non, será que estos ciudadanos sean
católicos, porque si es así, bonito concepto de pluralidad el que maneja este
partido político.
Es indudable
que hoy existe un grave extravío ideológico entre gran parte de los miembros de
la clase política mexicana, pero humildemente yo les recomendaría a esos
candidatos y candidatas panistas al H. Congreso del Estado, que en un momento
de descanso de sus agotadoras agendas de campaña, lean un poco del ideario
filosófico – político de Manuel Gómez Morín y si se les dificulta entenderlo,
pueden leer una colaboración del desaparecido Alonso Lujambio (intelectual
verdadero del panismo y quien mucho habría aportado en el Senado de la
República, pero lamentablemente falleció al inicio de la pasada legislatura),
que apareció en el ejemplar del mes de septiembre de 2009 de la revista Nexos,
y que intituló “Gómez Morín, el PAN y la religión católica”, donde entre otras
cosas señaló “Gómez Morín nunca negará
su condición de católico, pero su catolicismo hacia 1926 no gravita sobre él de
modo tal que vea al mundo, y al mundo político especialmente, desde la
perspectiva religiosa. Las anteojeras con que Gómez Morín observa el mundo
político a mediados de la tercera década del siglo XX no son las anteojeras del
católico. Para entonces ya viajó al extranjero y convivió con otras culturas.
Le obsesionan los problemas sociales y sus posibles soluciones técnicas”.
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