- Desde hace 600 años no se presentaba una situación de tal magnitud en la iglesia católica.
La
renuncia del papa Benedicto XVI es por sí misma un hecho político,
debido al poder simbólico que representa a nivel internacional, lo cual
abre una nueva etapa histórica en la iglesia católica, pues aunque se
reconocía la posibilidad de renuncia, ahora es un hecho que explicita
las limitantes de sus jerarcas; comentó Genaro Zalpa Ramírez,
investigador especialista en sociología de la religión de la Universidad
Autónoma de Aguascalientes.
En
entrevista, el catedrático expresó que la reciente abdicación al papado
de Joseph Ratzinger producirá varias especulaciones, que cuestionarán
si existen otras razones además del discurso oficial sobre la edad
avanzada y estado de salud del todavía papa; esto a causa del poder de
convocatoria y seguidores de la iglesia católica alrededor del mundo.
Al
respecto informó que desde hace 600 años no se presentaba un fenómeno
como este, y aunque Juan Pablo II formalizó en el Derecho Canónico la
posibilidad de renuncia del papa, éste último dirigente nunca lo aceptó,
por lo que existe un desconcierto general en la sociedad.
Zalpa
Ramírez también mencionó que existen otras normativas similares en la
iglesia católica, como la que indica que los obispos deben retirarse de
sus laborales al llegar a los 75 años de edad, o como el que los
cardenales mayores a 85 años no pueden participar en el cónclave: ritual
y proceso para la selección de nuevo jerarca de la iglesia católica.
Por
otra parte, externó que durante la administración de Benedicto XVI se
abrió al debate público el tema del abuso sexual infantil por parte de
sacerdotes católicos, se llevó a la justicia civil a los impugnados, e
incluso se hizo un llamado a todos los obispos para denunciar este tipo
de casos para que las leyes se hicieran cargo; lo cual generó una
turbulencia en la política interna de la cúpula eclesiástica.
Finalmente,
el investigador de la máxima Casa de Estudios aclaró que a pesar de la
política interna de la iglesia católica, esto no representa que la
renuncia del papa se deba a ello, sino que se trata de aceptar las
limitantes de los dirigentes eclesiásticos.
